Jueves 29 de diciembre de 2005
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  TRANSPORTE
Los accidentes de tránsito: una epidemia que no se detiene
Además del costo en vidas, los siniestros viales acarrean enormes erogaciones por pérdidas de mercaderías y seguros.








POR ALEJANDRO FISCHER-

Los accidentes de tránsito son una epidemia que viaja por rutas y calles del país a una velocidad tal que la educación vial no logra alcanzarlos. Desde hace muchos años las cifras de muertos en siniestros automovilísticos en la Argentina no baja de los 10.000 anuales.

Pero si buscamos las cifras por cada 100.000 habitantes, se observa que la tasa de mortalidad se ubica en casi 29, contra 17,28 de Brasil y 14,31 de Chile. Ni hablar de Alemania, 7,08.

Además de la irrecuperables pérdidas de vidas humanas, los accidentes viales traen otras consecuencias: el costo económico por vehículos destruidos, carga perdida y daños en infraestructura vial y hasta en construcciones. Y por consiguiente la elevación del gasto por seguros. Según estadísticas del sector asegurador, el costo anual de los siniestros de responsabilidad civil, por cada 1.000 vehículos, se ubica en los mil millones de dólares.

Las causas de los accidentes están relacionadas con el "triángulo de la seguridad": en un ángulo está el conductor, en otro el camino y en el tercero el vehículo. Si uno de esas tres patas se afloja las otras dos deben ser lo suficientemente fuertes como para aguantar la sobrecarga, situación que no siempre se produce. Y así sobrevienen los accidentes, que muchas veces pueden ser evitados.

¿De qué manera? Atendiendo convenientemente a los tres factores.

En el caso de los conductores con educación vial constante y, en el caso de los conductores de cargas, con capacitación permanente para todo tipo de mercaderías y transportes, como el caso de las cargas peligrosas (combustibles, explosivos, deshechos tóxicos, etc.).

Sobre el camino la responsabilidad cae sobre el Estado que debe mantener rutas y caminos en condiciones, debidamente señalizados, con banquinas seguras y pavimento parejo. Y, en el caso de los tramos concesionados, exigiendo a los permisionarios el continuo mantenimiento de todas las variables.

Finalmente, los vehículos si bien cada vez vienen equipados con mayores elementos tecnológicos, la clave radica en la periódica revisión de los aspectos que hacen a la seguridad, como cubiertas, frenos, dirección, luces y amortiguación.

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