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OPINION
El mercado de cambios de hoy y de mañana Desde hace meses una oferta de divisas que ampliamente supera la demanda hace que el peso tienda a valorizarse. Sin embargo cabe preguntarse si esta situación se habrá de prolongar por mucho tiempo debido a la combinación de futuros compromisos de pagos por la deuda y a las bajas perspectivas de ingreso de capitales. El país ha vivido en los años recientes dos grandes recesiones económicas, una con su punto crítico en 1989 y la otra en 2001. La salida de ambas crisis presenta diferencias, como que después de la del 89 se optó por una cotización del peso fija y sobrevaluada en tanto que se salió de la del 2001 con una flexible y fuertemente subvaluada. Al terminar la crisis de 1989 el recupero de la actividad económica dio lugar a importaciones que originaron en 1993 un déficit de US$ 3.666 millones y que continuó presente en casi todos los años siguientes hasta alcanzar su punto máximo en 1998 con US$ 4.963 millones, algo posible de financiar en razón de las inversiones que entonces tuvieron lugar y al endeudamiento en el que se incurrió. Una de las razones de la disminución de las compras en el exterior desde 2001 está en las menores importaciones de bienes de capital, pero sucede que éstos caen en la obsolescencia en muy poco tiempo y si las empresas no renuevan sus equipos, por lo general cada cuatro o cinco años, pierden terreno en el mercado interno y en el exterior, tanto en eficiencia como en calidad e innovación. Entre 1999 y 2004 se importaron US$ 30.000 millones menos en bienes de capital en comparación con las compras hecha en el promedio del trienio 1996/98. Por ello en los próximos años será necesario importar no solo aquellos necesarios para aumentar la producción, sino también los que sea menester reemplazar por desgaste u obsolescencia. Por otra parte, en este año el Gobierno deberá efectuar pagos a organismos internacionales y atender el servicio de los bonos que fueron canjeados y de los que nunca entraron en el default. Para cubrir estas y otras necesidades será menester contar con una oferta de divisas que puede provenir, o bien de inversiones externas o de mayores exportaciones. La revista The Economist, de Londres, en su edición del 26 de febrero pasado presenta un cuadro mostrando el riesgo país de 27 naciones emergentes figurando en él la Argentina en tercer lugar entre los más riesgosos, superada solo por Irak y Zimbabwe. Dada esta apreciación no pueden quedar muchas dudas de que no será fácil, por varios años, que nuestro país logre inversiones y créditos externos de alguna significación. Siendo así queda como recurso para que la economía crezca el aumento de las exportaciones o la sustitución de importaciones. Entre 1999 y 2004 hubo una mejora en el saldo comercial debido en un 78 % al aumento de las exportaciones y en el 22 % restante a ahorros en las importaciones. Estas cifras muestran que luego de la devaluación del año 2001 el factor determinante de la fuerte mejora en el balance comercial ha sido el aumento de las exportaciones y no la sustitución de importaciones. Dadas estas circunstancias no parece probable que la actual abundancia de divisas en el mercado de cambios se mantenga por mucho tiempo y que la economía del país siga creciendo, a menos que las exportaciones se expandan lo suficiente. - * Ex Secretario de Estado de Comercio Exterior. Actualmente dirige el Instituto para el Desarrollo de Consorcios de Exportación en la Fundación BankBoston.
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