Martes 14 de diciembre de 2004
  Tapa
  Política | Economía
  Información General
  Opinión
  Deportes
  Espectáculos
  Provincias
  Historia del día
  Todos los títulos
  
  Suplementos
  Con Estilo
  
  Ediciones
  Internacionales
  Argentina Turística
  Argentina Exporta
  
  Servicios
  Ubbi Mail
  Tu cuenta gratis
  Cartelera de
  espectáculos
Argentina Exporta    
  OPINION
El desafío de comerciar con Brasil y China
POR OSVALDO CORNIDE





El superávit comercial de la Argentina se ha convertido en su principal fuente de recursos externos. A ello se sumó, durante el primer semestre de 2004, el ingreso neto positivo de capitales externos por más de us$ 1.600 millones. El excedente comercial se originó fundamentalmente en la sustitución de importaciones y en el aumento experimentado por los precios internacionales de nuestras exportaciones primarias.

La entrada neta de capitales está incluyendo, en cierto grado, un proceso todavía incipiente de inversiones dirigidas a los sectores productivos internos. Nuestra economía necesita que ambos fenómenos —comercio superavitario e ingreso de capitales de riesgo— se conviertan en tendencias firmes y constantes para el mediano plazo. Se trata de aportar de esa forma ingredientes imprescindibles para lograr ingresar en una fase sostenida de desarrollo económico basado en la expansión las actividades productoras de bienes y servicios.

En materia de inversión por ahora el esfuerzo ha quedado fundamentalmente a cargo del ahorro interno y además con una muy limitada partipación del sistema bancario, sea nacional o extranjero. Tomar esas iniciativas, que se reflejaron en la suba de la inversión bruta interna, significa una apuesta muy notable a favor del futuro país. Y los actores principales fueron las empresas PYMES que además lo hicieron utilizando recursos propios. Tal comportamiento con mucho de virtuoso, debido a los empleos que crearon, fue también decisivo en la expansión de la demanda interna originada en la suba del consumo.

Por cierto, dado el crecimiento que experimentó la economía durante el corriente año y las buenas perspectivas existentes para 2005, es razonable esperar que el sector privado nacional se encuentre estudiando nuevos proyectos de inversión para poner en marcha. Sin embargo, existen circunstancias de hecho y dudas no resueltas que pueden frustrar este buen momento existente para encarar inversiones en la Argentina.

Las condiciones para importar equipamiento por parte de un empresario nacional continúan siendo las mismas, deben hacerlo al contado y en muchos caos pagando en Euros. El único aliciente con que cuenta es la desgravación de IVA y la amortización anticipada de esas inversiones. Pero estas ventajas se encuentran ahora más que compensada negativamente por dos fuentes muy importantes de incertidumbre.

Ellas se originan en la agudización de las asimetrías con el Brasil (factor que se agravaría todavía más si se confirman las nuevas amenazas de depreciar aceleradamente al valor del Real), y la amenaza de importaciones masivas desde China. .

De acuerdo con los datos de la Secretaria de Desarrollo Industrial y Comercio Exterior del Brasil, en los diez primeros meses del año, sus exportaciones a la Argentina crecieron un 67 % mientras las importaciones lo hicieron el 16,1 %. En consecuencia durante ese período exportaron a la Argentina unos US$ 1.500 millones más que en todo 2003 e importaron 200 millones menos. El desequilibrio ya llega a US$ 1.529 millones en contra de la Argentina. ¿Cuánto puede durar esta situación sin afectar mortalmente al Mercosur?

De igual modo, si no se toman las medidas apropiadas para defender a la producción nacional, una iniciativa estratégica tan importante como es la generación de nuevos espacios de integración comercial con la cuenca del Pacífico, empezando por China, puede terminar arrojando amargos frutos no deseados.

Nuestro gobierno ha ratificado su vocación industrialista, anunciando que mantendrá normas paraarancelarias y otras restricciones por lo menos durante tres años más para limitar la magnitud de esas compras externas. Ahora bien, para el empresario que debe tomar la decisión de invertir o no en nuevo equipamiento y que en muchos casos ya está sufriendo el impacto de las manufacturas chinas, ¿es ese plazo suficiente? ¿alcanza para recuperar la inversión antes que, en 2008, se produzca el ingreso masivo de artículos chinos? ¿valdrá la pena correr el riesgo de encarar inversiones en este contexto?

Pensamos que tales términos son absolutamente insuficientes, aun para llevar a cabo un proceso planificado (y adecuadamente concertado) de reconversión industrial, materia sobre la cual el gobierno avanzó poco o nada hasta la actualidad.

Estas novedades, sin embargo, pueden ayudar, especialmente en la base empresaria nacional de ambos países, a replantear las relaciones entre ambos países dentro del Mercosur, que actualmente atraviesa una etapa muy crítica.

Volver arriba



 
Copyright 2001-2008 La Razón | All rigths reserved
Radio Mitre | TN24horas.com | Clarín.com | Diario Olé | Ciudad Internet | Publicidad