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OPINION
La credibilidad nacional Argentina!!, Argentina!!, es un buen grito, que nos sale de adentro cuando un evento deportivo nos convoca a sentirnos ganadores y nos sentimos unidos y admirados y creyendo que somos los mejores. Pero eso solo pasa en un estadio. En la practica ni estamos unidos, ni somos los mejores y, más bien naturalmente improvisados. Obvio es que tienen razones de sobra para pensar de esa manera, porque nosotros se las hemos dado. Imagínese esta escena: un coterráneo en una plaza del exterior, con una lata o una caja de algo bajo el brazo, una lista de precios arrugada asomando de un bolsillo, desaliñado y preguntándole a su interlocutor: Que le puedo vender?. Imagínese ahora a Ud, muy profesional, con sus metas claras, y en la misma sala de espera de ese mismo cliente, como será atendido luego de semejante precedente. Esto le parecerá utópico, irreal, y jocoso, pero lamentablemente es lo que está ocurriendo. Ordas de connacionales improvisados queriendo exportar porque está de moda o porque el tipo de cambio es favorable. Si este es su caso, por favor quédese en su casa, pero no enturbie aún más las aguas de los negocios para los que queremos trabajar seriamente. La credibilidad de bandera, de país, de nacionalidad es un valor que debemos construir entre todos.De hecho que nuestra desesperación puede atenuarse cuando nos damos cuenta que no somos los únicos; que a otros pueblos les pasa lo mismo, aunque realmente pienso que no con la misma virulencia que noto hacia nuestro origen, pero el consuelo no es una fórmula comercial. Debemos aceptar esta situación para poder superarla, pero no lo lograremos sin una concurrencia de intereses y voluntades; si no hay unión de criterio; sin una política que haga al comportamiento comercial y a la honorabilidad. Alguien debe tomar la posta, porque no empezamos a cambiar con humildad nuestra idiosincrasia, considerando que podemos ser mejores, pero hoy no lo somos, que podemos producir con calidad, cuando muchas veces no lo hacemos, que podemos y vamos a cumplir y respetar al cliente, y no solo miraremos nuestro ego, y que nos comportaremos como un equipo, coadyuvando al éxito común y no siendo detractores del éxito de otros.
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