Miércoles 2 de abril de 2003
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Turismo  
  RESERVA NATURAL CHAQUEÑA
Pesca y aventura aseguradas en la isla del Cerrito
Uno de los sitios del país más codiciados por los pescadores. Además, hay espacio para fotosafaris, caminatas, cabalgatas.



EL TIGRE DEL RIO. EL DORADO ES LA PIEZA MAS BUSCADA POR LOS PESCADORES.


Pelearle a un dorado durante 45 minutos tirando y aflojando el reel desde la cubierta de una lancha y caer extenuado pero con el pez al fin capturado y con sus escamas brillando por los rayos del sol o la luz de la luna, es una aventura única que vale la pena disfrutar en los alrededores de la isla del Cerrito, ubicada a 54 kilómetros de Resistencia, Chaco.

El nombre de este lugar único para los amantes de la naturaleza, la tranquilidad y la pesca deportiva surge de una pronunciada elevación del terreno en la costa del Paraná. Casi en la confluencia con el Paraguay, se levanta un cerro de unos 20 metros de altura sobre el nivel normal del río, desde el cual se domina el imponente paisaje de las costas correntina y paraguaya.

Además, la isla conforma una reserva natural que ofrece, junto con las comodidades elementales, gran parte de sus 12 mil hectáreas en estado casi virgen.

Desde que Sebastián Caboto la descubrió el 18 de mayo de 1528 (mientras buscaba un afluente que lo llevara hasta las supuestas sierras de la plata), la isla tuvo una rica historia, rescatada en un museo. Primero, fue ocupada por obrajeros correntinos y luego, tomada por soldados paraguayos que la abandonaron tras una inundación. Durante la guerra de la Triple Alianza, la isla del Cerrito fue el lugar de acantonamiento del ejército de Brasil, que permaneció allí una década. En 1876 fue devuelta a la Argentina y la Gobernación del Chaco estableció allí su capital por poco tiempo. En los comienzos del siglo XX cobijó un lazareto, hasta que en los años 70 —ya parte de la provincia de Chaco— pasó a convertirse en un centro turístico.

Playas de arena blanca, barrancas agrestes y entradas umbrosas se suceden a lo largo de todo el litoral de esta Reserva Provincial. Abundan chivatos, ceibos, jacarandáes, lapachos y otras especies vegetales de la región. Además del codiciado dorado, la fauna íctica incluye mandurés, surubíes, pacúes y corvinas de río. También conviven aves multicolores, monos, gatos de monte, yacarés.

Quienes prefieren combinar descanso y aventura, pueden elegir entre fotosafaris, caminatas, cabalgatas, excursiones a la laguna Porá y paseos en lancha a Paraguay, Paso de la Patria (Corrientes) e incontables islas. A la playa se suman dos piscinas, cinco albergues, anfiteatro, salón para 400 personas, mecánica ligera, lanchas de alquiler y un complejo polideportivo. De yapa, atardeceres inolvidables junto al Paraná.

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