Miércoles 2 de abril de 2003
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  PATAGONIA
Lapataia, en Tierra del Fuego: el verdadero fin del mundo
A 3.063 km de Buenos Aires, es el fin del fin del mundo, donde todo ha quedado atrás. Una excursión permite conocerlo.



EL PARQUE NACIONAL TIERRA DEL FUEGO ESTA EN EL ANGULO SUDOESTE DE LA PROVINCIA.



POR JORGE MARCOVICH - CLARIN-

Lapataia es un mito dentro de otro mito: Tierra del Fuego. Es el fin del fin del mundo. El que llega a Lapataia tiene la sensación de haber dejado todo a sus espaldas. Y hay muchas maneras de llegar. La mejor es "con suspenso". Un destino tan soñado merece un recorrido ceremonial. El camino que aquí se propone pasa por el Parque Nacional Tierra del Fuego y la Bahía Ensenada sobre el canal Beagle. En un jeep al estilo de las viejas Land Rover del ejército inglés, se recorren los 11 km que separan Ushuaia del Parque Nacional.

Se caminan 8 kilómetros de subidas y bajadas, entre una flora de ciencia ficción, un silencio sobrenatural e infinidad de castoreras, admirables obras de "ingeniería animal". En la cima hay miradores privilegiados, con espléndidas vistas del canal Beagle y de Chile. Aquí se impone detenerse a ver desde lo alto la inmensidad patagónica.

Preguntamos: "¿Es posible ver cóndores aquí?". Y la respuesta es: "¡Parece que los acabás de llamar! ¡Mirá esos dos!". Los cóndores siguen nuestro mismo destino. Se acercan a una playa: Bahía Ensenada, una pequeña joya del canal Beagle.

Un hombre se acerca agitado a preguntar si alguien ha visto una vaca muerta. A la pregunta de apariencia insensata sigue una explicación: las noticias corren rápido en la Isla Grande de Tierra del Fuego y se dice que en la zona hay una vaca muerta. La prueba del delito: los cóndores. Imponentes, sobrevuelan la bahía, y nosotros corremos detrás de ellos. Cuando estamos a unos dos metros, los muy malvados perciben nuestra presencia y se alejan.

Volvemos al jeep y en pocos minutos más llegamos a la tierra prometida: Lapataia. Ahí termina la ruta 3. Un cartel indica que estamos a 3.063 km de Buenos Aires. Y a 17.848 km de Alaska. A 200 metros hay un descanso. Allí se siente lo que es estar verdaderamente en el fin del fin del mundo. Una pareja se besa frente a la bahía. Parece el beso más elocuente, el que promete todo. El beso del fin del mundo. En medio de la inmensidad, solo un beso puede cubrirlo todo.

Lapataia no es un lugar cualquiera. Es la metáfora de los objetivos difíciles. Quien va allí se siente completo. Sabe que ha hecho algo definitivo e importante. Esa es la fascinación del lugar: todo ha quedado atrás.

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