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Excursiones llenas de matices y sabores

Las caminatas en torno al recorrido del Tren a las Nubes alternan distintos paisajes: los de la aridez propios de la montaña, a los pequeños oasis o vegas en torno a los que los lugareños desarrollan sus actividades. También la visita de casonas del 1800 donde comprar artesanías de la región, o disfrutar de las sabrosísimas comidas típicas como el locro de trigo, el mote de habas, el queso de cabra, el dulce de cayote, el quesillo con miel de caña, etc. Estas alternativas gastronómicas están incluídas en la tarifa del viaje. Pero la visita al Tren a las Nubes puede ser pretexto para conocer el resto de una provincia que quita el aliento en número de atractivos. Desde la capital, se pueden emprender viajes a dos de los circuitos más atrapantes: Valles Calchaquíes con acento cultural y el Circuito Sureste.
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