Miércoles 30 de octubre de 2002
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  P.N. SIERRAS DE LAS QUIJADAS
El cañón colorado de San Luis
Inmensas paredes rojizas conforman un paisaje único, ideal para la aventura. Hay rastros indígenas y de dinosaurios.



EL BONDADOSO CLIMA ES UN ELEMENTO MAS QUE INVITA A RECORRER EL FANTASTICO PARQUE.


En el noroeste de la provincia de San Luis, las Sierras de las Quijadas, declaradas parque nacional en 1991, atesoran muestras representativas de vegetación, restos arqueológicos de los indígenas huarpes —por ejemplo, hornos de tierra y piezas cerámicas— y valiosos yacimientos paleontológicos. Hace aproximadamente 100 millones de años, fueron el hábitat natural de ptesaurios o lagartos alados y varias especies de dinosaurios (los científicos descubrieron restos de saurópodos de hasta 50 metros de talla).

Enmarcadas en caprichosas formas modificadas por la erosión del viento y las aguas a través de los siglos, ofrecen en sus 150.000 hectáreas un muy llamativo paisaje formado por muros estratificados en varias tonalidades rojizas, donde es posible caminar por farallones, acantilados, cornisas y terrazas.

Uno de los motivos que influyeron en la elección del área como parque nacional fue la existencia de una singular formación geológica en el centro norte de las sierras, denominada Potrero de la Aguada. Consiste en un enorme anfiteatro natural rodeado en su totalidad de abruptas paredes de areniscas y aglomerados de coloración rojiza, con formas de las más diversas y extrañas.



FLORA Y FAUNA. Se puede apreciar una flora adaptada a la sequedad y erosión que caracterizan al lugar. Un ejemplo es la chica, un pequeño árbol endémico del Gran Cuyo de crecimiento muy lento y madera durísima, del cual se pueden apreciar ejemplares de troncos retorcidos creciendo en el borde de los inmensos paredones. En la zona predominan los arbustos tales como la jarilla, el garabato, la brea y diversas cactáceas (tunas, cardoncitos, puquis) y bromeliáceas (chaguares, claveles del aire). Al oeste de las sierras corre el río Desaguadero, que ha creado una gran llanura de inundación en la que se encuentran bosquecillos de chañar y plantas que toleran los ambientes salados (halófitas).

En cuanto a la fauna, es común observar guanacos, pecaríes de collar, conejos de los palos, maras y pumas. Además, el parque contiene varias especies protegidas: tortuga terrestre común, halcón peregrino, águila coronada, pichiciego menor, cardenal amarillo y reinamora.

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