Lunes 8 de mayo de 2006
  Tapa
  Política | Economía
  Información General
  Opinión
  Deportes
  Espectáculos
  Provincias
  Historia del día
  Todos los títulos
  
  
  Ediciones
  Internacionales
  Argentina Turística
  Argentina Exporta
  
  Servicios
  Ubbi Mail
  Tu cuenta gratis
  Cartelera de
  espectáculos
Historia del día    
  EL BAUTISMO DEL CIRQUE DU SOLEIL EN BUENOS AIRES
Mágico
"Saltimbanco" tuvo altos momentos de calidad, que combinaron tensión, plasticidad y adrenalina. También hubo mesetas de cierto letargo para dosificar las emociones.

JAVIER FIRPO



Excelencia, perfección, belleza y destreza acrobática se asocian al Cirque du Soleil, la opulenta compañía canadiense que hizo su ansiado bautismo en Buenos Aires. Por tamaña expectativa (idem precios de las entradas) se esperaba muchísimo de ellos, casi que volaran de verdad. Y cubrieron las expectativas, con una puesta en escena colorida, alegre, mágica y, también, con algunas mesetas que aletargaron un espectáculo entretenido, recomendable y de unas plasticidad admirable. "Saltimbanco", montado en una gran carpa ubicada en la poco accesible ex Ciudad Deportiva de Boca, dura dos horas y media.

De arranque, nomás, una troupe de payasos invaden la platea (repleta en el estreno de personajes de la farándula) y toman por asalto a espectadores sorprendidos y dispuestos a sumarse a la fiesta. Fue como el prólogo para que empezara le show con "Adagio", la carta de presentación que combina precisión y poesía a través de la imagen y la música. Siguieron cuadros como el "Columpio ruso" o "Mano a mano", en el que dos gimnastas desarrollaron increíbles ejercicios de fuerza y equilibrio. Y ni que hablar de los "Mástiles chinos", en el que una docena de acróbatas reptan, saltan, trepan y dibujan figuras con sus cuerpos.

Da la sensación de que la primera parte es más estirada y la segunda parece escasa. Hay que subrayar a la malabarista (María Markova), que se roba todos los aplausos con su número con pelotas. Resulta infartante la pieza de las mellizas en un trapecio. La argentina Adriana Pegueroles, presentadora del show, tiene protagonismo en el cuadro de boleadoras que no resulta del todo convincente. Sí, en cambio, es de una belleza pasmosa aquel de los hombres "pájaro" que hacen una suerte de bungee jumping. Un lunar pudo ser el extenso rol de un "invitado", que interactúa con un soberbio clown en el "Juego de espejos". La gente rompe sus palmas y parece satisfecha con un espectáculo que se presenta como una celebración de la vida y un antídoto contra la violencia.

Volver arriba



 
Copyright 2001-2010 La Razón | All rigths reserved
Radio Mitre | TN24horas.com | Clarín.com | Diario Olé | Ciudad Internet | Publicidad