Miércoles 8 de marzo de 2006
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Información General    
  EL CONFLICTO CON URUGUAY
Una papelera espera aval del gobierno de España
Es ENCE, que tiene su casa matriz en ese país. Espera seguridad de Uruguay. Y dice que, si paran las obras, pedirá compensación.





EN CONSTRUCCION. ENCE DICE QUE SU PLANTA CUMPLE LAS NORMAS AMBIENTALES.


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Originalmente, ENCE era la sigla de Empresa Nacional de Celulosa de España. Remitía al carácter semiestatal de esta compañía, que fue totalmente privatizada en 2001. Desde entonces es ENergía CElulosa, una sociedad anónima que está en boca de todos por el conflicto que enfrenta a la Argentina y Uruguay por la instalación de su nueva planta en Fray Bentos, al lado de otro proyecto similar de la finlandesa Botnia.

De todos modos, la nueva compañía conserva buenos vínculos con el gobierno de su país. La relación es fluida, de ida y de vuelta: como toda empresa con radicaciones en el exterior, es seguida con interés y de cerca por el gobierno del socialista José Luis Rodríguez Zapatero. Mucho más a partir de la controversia surgida por los cuestionamientos de Entre Ríos al emprendimiento sobre el Uruguay.

Así lo admitió un alto ejecutivo de ENCE en su casa matriz, ante periodistas argentinos. Implícitamente dio a entender que, de agravarse la situación, esperan un aval de Madrid. Aunque aclaró que el tema se lleva con suma cautela toda vez que España tiene desde siempre vínculos profundos con los dos países en conflicto, a lo que se suma ahora que la administración de Zapatero —y a su partido, el PSOE— siente una fuerte afinidad ideológica con Néstor Kirchner y Tabaré Vázquez.

Con todo, ENCE continúa con su proyecto en Uruguay de acuerdo con los permisos otorgados. "Esperamos seguridad jurídica de Uruguay", afirmaron. Los ejecutivos españoles explicaron que además de pasta de celulosa, esperan producir con los residuos de ese proceso energía eléctrica que venderán a Montevideo, en un momento en que la región enfrenta un serio déficit energético.

Los directivos de ENCE se preocuparon por enfatizar una vez más que están dispuestos a someterse "a cualquier tipo de controles ambientales". Confían plenamente en la eficiencia y limpieza de sus procesos, "ajustados a normas internacionales". Esto se verifica —dicen— en otras plantas de la firma en el mundo, donde detenta el segundo puesto en producción de celulosa de eucaliptus (12% del total).

Y, finalmente, supeditaron la eventual paralización de las obras por 90 días, como propuso Kirchner a Tabaré, a un acuerdo previo entre ambos, y adelantaron que en ese caso pedirán una compensación económica. El argumento: una inversión de u$s 660 millones de dólares, de los que ya desembolsaron 230 millones.

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