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ANALISIS ECONOMICO
La recesión habría encontrado su piso Los datos que van apareciendo sobre distintos aspectos de la actividad económica apuntan a que la caída concluyó y que tocamos fondo. La misma fue tan fuerte, que no es lógico que continuase. El primer trimestre del producto bruto interno (PBI) se ubica un 16,3% por debajo de igual período del año anterior, lo que configura una baja que no tiene parangón en todo el siglo pasado y probablemente en toda nuestra historia. En el segundo trimestre la baja fue del 13,5%, de modo que el semestre cierra con menos 14,9%. El Ministerio de Economía prevé para todo el año una baja del orden del 11%, lo que significa que el segundo semestre tendría que estar un 7,1% por debajo de 2001. Pero ese menor ritmo no significa mucho, por cuanto el segundo semestre de 2001 ya acusa fuerte disminución. Ahora el INDEC comenzó a elaborar un índice de actividad económica, que no es un cálculo completo, como el del PBI, sino que se basa en algunos indicadores disponibles. Este índice revela para agosto una baja del 11,4% frente al año anterior y una suba del 0,9% frente a julio, y para los ocho primeros meses de 2002 una baja del 14,1%. Con esto, los cuatro meses que quedan deberían estar sólo un 4,8% por debajo del año pasado para llegar al promedio del 11%. Esto es fácil de lograr, porque la baja del PBI se acentuó en los últimos meses de 2001. LA BAJA FUE MENOR A LA DEL INDEC. Sin embargo, contrariamente a lo que habitualmente se piensa, todos estos cálculos exageran la baja, por lo siguiente: Se advierte una mayor actividad en muchas Pymes que sustituyen importaciones o se dedican a tareas de reparación de toda suerte de equipos y maquinarias. Casimires importados fueron reemplazados por nacionales, y lo mismo se da en casi todos los productos del rubro textil. Se pusieron en marcha dos plantas de tractores que estaban paradas, se reactivaron fábricas de cosechadoras y otros equipos, se fabrican distintos repuestos que se importaban, y los talleres tienen más carga de trabajo, ya que se procura estirar la vida útil de automotores, así como equipos y maquinaria en general. La estadística oficial tiene grandes dificultades en captar todo esto. La reactivación viene de la pampa húmeda hacia Buenos Aires. La cosecha record (2001/02), vendida a buenos precios, genera más actividad en los pueblos de esa zona, que la estadística también capta deficientemente. En cuanto a las ventas minoristas, se da el fenómeno de que el público compra más en almacenes de barrio, porque limita sus compras a lo necesario, de modo que no le conviene ir al supermercado. La presencia de supermercados mayoristas permite a los comercios minoristas chicos surtirse a precios convenientes, con lo cual pueden vender a precios muy poco superiores a los del supermercado. Antes solían estar un 50% más arriba. El INDEC no registra este cambio. En los supermercados se advierte un cambio de hábitos, en el sentido de los consumidores privilegian el precio por sobre la marca. Aparecen cada vez más productos baratos, como el aceite puro de soja, un 40% más económico que el de girasol. Por ello, la baja interanual del 31,1% de las ventas de supermercados en septiembre, calculadas a precios constantes (o sea de igual mes de 2001) dan una baja menor en unidades vendidas. En épocas de crisis aumenta la producción para el consumo propio: en especial verduras, hortalizas y otros de granja. Esto no lo puede registrar el INDEC. SINTOMAS DE CRECIMIENTO. Los mayores ingresos de amplios sectores del agro se hacen sentir en forma de mayor demanda para toda suerte de productos y servicios. Esto abarca cereales, oleaginosas, ganado vacuno (y frigoríficos), azúcar, madera (y también celulosa y papel), verduras y hortalizas y otros productos. Asimismo las industrias que sustituyen importaciones también generan ingresos nuevos. El efecto de la limitación financiera se va morigerando, porque se crean mecanismos de financiación extrabancaria, en especial en base a la capitalización de ganancias. Para los agricultores, que han tenido altas ganancias en este año, la financiación de la cosecha próxima es un problema menor. Pero esta evolución se puede cortar fácilmente y dar paso a una nueva recaída. Es todo tan precario, que no se da la confianza necesaria para una genuina recuperación. Si se logra el acuerdo con el FMI probablemente el tipo de cambio se pueda mantener en el nivel actual hasta bien entrado 2003, condición "sine qua non" de la recuperación. Hay que tener claro que el nivel actual es absurdamente elevado y soporta un aumento de precios internos de por lo menos un 30%. Aún así no se volvería a la paridad de precios previa a la devaluación.
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