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ACCIDENTE FATAL
Un automovilista atropelló y mató a tres mujeres y escapó
Las víctimas, de entre 65 y 73 años, salían de un templo evangélico en El Jagüel. Buscan al conductor de un Peugeot 504.

Tres mujeres murieron y otra resultó herida al ser atropelladas anoche por un automovilista que huyó sin auxiliarlas en la localidad de El Jagüel, partido de Esteban Echeverría. Por el caso, la Policía busca al conductor de un Peugeot 504, que según varios testigos fue el responsable de la tragedia.
El accidente ocurrió anoche a las 22.40. María Escobar (66), Francisca Escobar (65), Catalina García (73) y Sara García (60) caminaban por las calles Santamarina y La Calandria, de El Jagüel, después de ir a una ceremonia religiosa en un templo evangelista que queda a unas pocas cuadras. Junto a ellas iba una quinta mujer, Estela Romero (73), que por milagro no sufrió heridas, según informaron hoy fuentes de la Jefatura Departamental de Lomas de Zamora.
Cuando estaban cruzando la esquina, las mujeres fueron atropelladas por un automóvil Peugeot 504 gris claro que circulaba a alta velocidad por Santamarina. Tras el accidente, el conductor escapó sin auxiliar a las víctimas, que quedaron tiradas junto a la calle.
Varios vecinos y los bomberos de la zona trasladaron a las mujeres hasta el Hospital Santamarina, de Monte Grande, donde murieron María y Francisca Escobar y Catalina García, informó la Policía. Además, Sara García quedó hospitalizada con fracturas múltiples; mientras que Estela Romero resultó ilesa, aunque sufrió un shock nervioso.
TESTIGOS. En la comisaría de El Jagüel hoy trataban de localizar a más testigos del accidente, aunque ya hay datos firmes que apuntan al conductor del 504 gris, que habría sido visto por varias personas.
La causa está caratulada como "triple homicidio culposo (matar sin intención) y lesiones culposas", que según la ley de Accidentes de Tránsito de 1999 tiene penas de entre 2 y 5 años de cárcel, que pude ser de cumplimiento efectivo. El hecho de abandonar a las víctimas del accidente es considerado como un agravante. Antes, la pena para este tipo de delitos era de seis meses a tres años de prisión, lo que permitía que los condenados recibieran una pena en suspenso, es decir que no fuera cumplida en prisión.
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